14.09.18 | Ecosistemas - Adaptación Basada en Ecosistemas

La “crianza del agua” y su impacto en las punas de Quispillaccta

La primera Qocha construida por ABA funciona bien y segura luego de más de 20 años. Foto: J. Recharte

Jorge Recharte, director del Instituto de Montaña, visitó  la Asociación Bartolomé Aripaylla (ABA) de Ayacucho para conocer el trabajo que viene realizando esta institución e invitar a sus representantes a participar en el Encuentro Nacional “Restauración de Tecnologías Ancestrales y Manejo del Agua” que se llevará a cabo en cooperación con la Reserva Paisajística Nor-Yauyos Cochas este año.

Qocha de infiltración usa materiales locales de muy bajo costo. Foto: J. Recharte

El Instituto de Montaña felicita y agradece a Victoria Machaca de ABA Ayacucho por compartir dos días de recorrido en las punas de Quispillaccta y el distrito de Chuschi para conocer el significado de la ‘crianza del agua’ y el impacto que esta iniciativa ha tenido en la restauración de la salud de la naturaleza, las chacras, las familias y la cultura originaria.

Gracias a esta visita se comprobó cómo la crianza del agua con la qocha (laguna, en quechua) utilizando materiales sencillos como arcillas especiales del lugar y piedras, junto con el conocimiento local de la topografía y la capacidad del suelo para infiltrar el agua,  y llevando a cabo los rituales necesarios, funciona y tiene un impacto positivo en la vida de la gente. La qocha se construye, como enseñaron los abuelos de Quispillaccta, con materiales que se adaptan paulatinamente al terreno y permiten la filtración del agua. De este modo se alimentan las “venas” subterráneas y el agua surge en las laderas debajo de la qocha, a veces unos pocos metros y en otros cientos de metros más abajo en la forma de un pukyu (manantial, en quechua).

Puquio empezando a formarse como resultado de las cochas de infiltración Quispillacta. Foto: J. Recharte


El costo de hacer una qocha es una fracción de lo que cuesta hacer un reservorio con materiales industriales, como cemento y fierro, que además no tienen la flexibilidad de las arcillas especiales que pueden acomodarse a la topografía.  Allí donde nace cada nuevo manantial, el ojo de agua, ABA trabaja con sus hermanos comuneros para seguir ‘criando’ el pukyu, con canalillos que lo expanden, y sembrando plantas como la Putacca, la madre del agua o yaku mama, que ayudan a que el agua surja en mayor cantidad. Algunas qochas son tan grandes como verdaderos lagos y otras son más pequeñas y están en los terrenos familiares, pero todas crían pukyus. Son cerca de 200 qochas construidas y de cada una nacen muchos pukyus que aseguran el agua.

El impacto de restaurar y asegurar el agua en las cumbres se refleja en el mantenimiento de la agro-biodiversidad de las familias de Quispillaccta, en el cambio de ganado criollo por razas de mayor productividad en leche, en la expansión de cultivos de ajo, cebolla y otros como fuente de ingreso. Además se está mejorando la rotación del ganado con cercos tradicionales y eléctricos con energía solar, entre otras muchas otras innovaciones. ABA

Puquio empezando a formarse como resultado de las cochas de infiltración Quispillacta. Foto: J. Recharte