De las Cumbres a la Costa

Desarrollando Conciencia y Resiliencia frente al Cambio Climático en Cuencas de Ancash y Piura, Perú

Conservando las Montañas

Proteger la naturaleza, las especies, su hábitat, y los servicios ecosistémicos asociados a ellos es un objetivo que esta relacionado con el beneficio a las poblaciones locales. Las poblaciones rurales de los Andes peruanos han tradicionalmente mantenido diversas prácticas de producción e intercambio de bienes y servicios que les permiten enfrentar el riesgo inherente al clima de montaña. Son muy conocidos, por ejemplo, el uso diversificado del espacio, el gusto por la variedad en las especies agrícolas y cultivares que siembran, los sistemas de ayuda mutua e intercambio de productos, trabajo, y otras prestaciones, la producción mixta agro-ganadera, entre otros. Muchas de estas prácticas están cambiando en las últimas décadas debido tanto a la pérdida de valor real de los productos agrícolas en los mercados, como a la falta de oportunidades para lograr una economía alternativa. En muchos lugares de los Andes, como resultado, la base de recursos naturales y los sistemas naturales están siendo sobre explotados o destruidos. El deterioro de suelos agrícolas por erosión, el sobre pastoreo de las punas y páramos y la tala de bosques conduce a la desertificación y pobreza que se observa en regiones como Cajamarca. En el contexto del cambio climático estas condiciones colocan a la población en una situación de riesgo alto.

Debido a estas consideraciones, es común que las poblaciones andinas busquen oportunidades alternativas de desarrollo, como el turismo, aprovechando el valor de sus paisajes y restos arqueológicos. Por igual razón las comunidades consideran favorablemente las oportunidades de conservación, como la formación de áreas privadas de conservación, cuando ello crea oportunidades de generar nuevas formas de ingreso (por turismo u otros servicios del área protegida). Las comunidades motivadas a conservar sus recursos naturales pueden encontrar oportunidades de restaurar o proteger sus paisajes naturales al tiempo que preservan su base productiva y los servicios que brinda el ecosistema (como el agua) tanto para ellos como para otros beneficiarios de la cuenca vinculando cumbres y costas. En tal sentido, frente al cambio climático, la conservación de ecosistemas puede cumplir la función de reducir la vulnerabilidad y crear nuevas oportunidades para el desarrollo local.